Soy hijo de Vandellòs, un pequeño pueblo de la
comarca catalana del Baix Camp, aunque vine al mundo en Tarragona porque en 1964 dar a
luz en las clínicas empezaba a ser lo corriente. Nací en el seno de una familia numerosa y por mi parte soy padre de dos encantadoras
adolescentes de 13 y 16 años, Helena y Clàudia. Estoy casado en segundas nupcias con Cuqui, una
matemática malagueña, por lo que mi vida transcurre a caballo de Reus y Málaga.
Recibí inicialmente la Educación General Básica en la Escuela Nacional de mi pueblo y la terminé con la secundaria en Tarragona. Me puse a trabajar de
manera plena a los diecinueve años y me emancipé en seguida. Obtuve la licenciatura en Filosofía por la
Universidad de Barcelona compaginando trabajo y estudios. Después de acabarlos, empecé
a ejercer la docencia en secundaria: primero en FP y más tarde en BUP y COU,
para terminar con la ESO y el Bachillerato actuales. He pasado veinte años de
mi vida en las aulas con jóvenes y en ellas he aprendido mucho, sobre todo de
mis alumnos. A raíz de esa dilatada experiencia, puedo decir sin duda que me
gusta enseñar.
A causa de los recortes en educación y otros avatares
que no merece la pena contar aquí, me ha sido dada la ocasión de redirigir mi
vocación por la enseñanza a otros destinatarios. Había tenido varias
experiencias en formación de adultos, lo que me hizo pensar entonces que mi objetivo
futuro bien pudiera ser la formación de profesionales en las empresas. Podría
utilizar en el ámbito corporativo las habilidades didácticas y los
conocimientos acumulados a lo largo de mi práctica docente. Ahora me dedico a
la formación in company.
Por otro lado, soy corredor de fondo desde hace casi
treinta años, actividad atlética que me permite estar en forma, conocer mis
límites, equilibrar mente y espíritu y relajarme mejor tras el esfuerzo. Creo
que practicar deporte con espíritu amateur ─e incluso participar en
algunas competiciones─ puede ser un complemento esencial para el desarrollo
personal.
Me gusta leer artículos y buenos libros, en
especial de ensayo. Asimismo, me gusta escribir y me esfuerzo por no hacerlo
del todo mal. Tengo curiosidad por muchas cosas. De mi formación filosófica
agradezco por encima de todo que me haya permitido tener una clara conciencia
de la ignorancia en que me hallo sumido. Sea lo que sea lo que yo pueda saber
─si es que algo sé─ representa sólo una parte infinitesimal de lo que me queda
por conocer. La nítida conciencia de mi ignorancia me empuja constantemente a
aprender.
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